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Entrevistas

«O tenés 20 años o no entendés nada»

Babasonicos llega a Córdoba para presentarse el domingo 17 de noviembre en el festival de La Nueva Generación, el evento de música contemporánea más importante del país. El grupo editó el año pasado Discutible, un disco que pinta de manera transversal esta era y vuelve a sembrar preguntas a ninguna respuesta. Esta obra de los Baba los llevó a hacer el show más importante de su carrera en el Hipódromo de Palermo, los hizo merecedores de elogios por parte de la crítica, los metió en nominaciones de importantes premios y los puso nuevamente en centro de la escena, algo así como el faro que alumbra las nuevas generaciones, tal cómo sucedió hace 25 años atrás, cuando fueron el núcleo central del llamado Nuevo Rock Argentino. En horas previas a este importante acontecimiento, dónde compartirán cartel con lo más novedoso de la música argentina hablamos con uno de los mentores de la agrupación,  el tecladista Diego Tuñón.

¿Cómo fue la experiencia, hace unos meses en el Hipódromo de Palermo en lo que fue el show más importante de su trayectoria? 
El show en el Hipódromo estaba planteado para el tamaño que tiene el show. En definitiva, al ser la presentación de Discutible que para nosotros es una especie de concepto en sí mismo que nos permite realizar cosas distintas, novedosas. Entonces, básicamente planteamos el show en un formato donde, en principio, empieza como muy de abajo y Adrián cantando directamente atrás de la batería, como que muy de a poco va avanzando y nos permite, de alguna manera, relacionar el concepto actual con toda nuestra música anterior.

¿Cómo se sintieron en cuanto la cantidad de gente y la magnitud del evento?

Cuando vos hacés un evento con la magnitud que tiene eso, planteado para 20 mil personas, de alguna manera estás tratando de hacer tu mejor versión. Entretener a 20 mil personas no es lo mismo que una situación íntima donde uno puede hacer algo que le gusta mucho, sumamente caprichoso y tener determinadas cosas íntimas; acá lo que tenés que hacer es proyectarte con la mayor fuerza posible.

En cierta forma conceder algunas cosas para gustarle a todo el mundo, digo por el concepto de «entretener» que mencionaste recién…

Yo creo que uno todo el tiempo trata de gustar y, a veces, lo que a nosotros nos gusta hacer es matizar, ¿no? porque a veces uno puede gustar por contrapartida. Yo creo que uno gusta el doble cuando no hace lo que la gente esperaba que haga. Hay banda que directamente les encanta que la gente les arme las listas, nosotros hacemos lo contrario. Pero para trata de conseguir un efecto y un beneficio mejor. Yo creo que cuando uno hace algo que sorprende, gusta el doble.

Claro, pensaba en esta era descrita por una letra de Calamaro: «Prefiero robar tu atención que tu corazón». Es muy difícil lograr que te escuchen, tal vez sea más fácil robar un corazón… 

Yo creo que el desafío de los que estamos intentando hacer algo en este momento, básicamente es un poco lo que vos decís. Bah, lo que Andrés está diciendo: el desafío ahora es llamar la atención,  cómo penetrar en la gente autosatisfaciendo su necesidad de atención. Es un mal de la época, pero también es un desafío interesante, sobre todo cuando lo lográs. El universo de discutible también tiene que ver con eso: «llamar tu atención al punto de conmover, de ser posible». Algo que es muy difícil pero cuando se logra es muy emocionante. Discutible trabaja mucho algo que Miles Davis decía: en la música es mucho más importante el silencio que el ruido. Por ejemplo, hay un momento en La Pregunta, creo que es en la segunda estrofa, donde va a entrar una percusión que es como una maderita muy continua que tocó Diego. Pero, en vez de dejar la performance, decidimos agarrar dos notitas y hacer «tac», «tac», «tac», al trabajar el vacío de esa manera, ese pequeño instrumento -si lo vieras, es una cosa que no pareciera ocupar el lugar que ocupa- toma un cuerpo impresionante. Te aseguro que en todos los shows la gente se conmueve. Es como lo que antes era la magnificencia de algún solo distorsionado, de algo que parecía que viajaba mucho. Al trabajar tanto el silencio, esa pequeña cosita te aseguro que conmueve, por lo menos a muchos de la audiencia.

¿Qué cosas trajo aparejadas esta revolución tecnológica en la música? 

Toda esta revolución cibernética conlleva un montón de cosas  que uno puede utilizar en su beneficio. Todo este universo digital, la posibilidad de imprimir en digital trae consigo muchas cosas, una de ellas es el silencio, ¡por primera vez! Armás un sistema de grabación digital, te ponés unos auriculares y, al no ver cables utilizados, por primera vez hay silencio. Cuando vos grababas en cinta tenía como un grumo… ¡Es bellísima! La cinta es realmente lo que es el fílmico al cine, ¿viste? Pero el universo digital conlleva esta posibilidad de realmente tener silencio real o la idea de imprimir frecuencias puras, como las frecuencias de graves. Digamos, cómo darle lugar a las frecuencias, ese es un tema que nosotros aprendimos en el siglo XXI escuchando, viendo por qué la música electrónica viaja más lejos. Viaja más lejos en el sentido que, a veces escuchás unos bombos y unos bajos que le pueden pegar en el pecho a 50 mil personas, y lo que más me gusta de eso es que no es polifónico, por momentos es monofónico. O sea, mientras menos notas y menos parientes de frecuencias (mientras más solo esté), mejor viaja.

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¿Qué otra búsqueda sonora tienen? 

Otra cosa que hacemos es no tocar muchos acordes, entonces cuando vos no tocás un acorde,  no encerrás la armonía, la armonía permanece abierta o, como mántricamente usás dos o tres notas en la totalidad de la canción. Vos podés armonizar una canción con todos los acordes que puede conllevar, ¿no? Porque lo hemos hecho por muchísimo tiempo y, a veces, es lejísimo que tan maravilloso acompaña a una voz, con un montón de acordes. En este caso decidimos formar algo mucho más mántrico. Hay algo que tiene la música electrónica cuando utiliza una nota, es que vuelve tanto al mismo lugar que no podés hacer otra cosa que bailarla porque no tropieza. Yo escucho música todos los días, incluso hace mucho que no escucho música del siglo pasado por una cuestión de que tengo una curiosidad infinita de cómo desarrollar esta cuestión. Es un nuevo siglo, es una nueva necesidad. Tengo mi visión de la situación, no es que entienda como si tuviera 20 años porque aparte no me interesa, pero hay gente que me atrapa mucho. Me atrapa mucho cómo construyen en esta cosa nueva. Yo creo que la música actual ya no respeta ni la estructura de The Beatles y para mí es excelente esa situación… igual te podría decir que The Beatles hicieron tanto todo que seguro encuentro algo que tiene la estructura de lo que ahora se hace. Lo que ahora no utilizan es esa cosa que antes se llamaba puente, en un clásico pop de The Beatles vos tenés la estrofa, después viene el puente que te lleva  hacia arriba, cuando te deja bien arriba, después viene el estribillo y te mata. Esa estructura se usó desde los principios del rock clásico hasta el año 2010, que es cuando se empieza a afianzar el siglo XXI.

Parecía que no pasaba nada y de pronto…

Todo lo que a mí me parece interesante le llamo música pop. A veces hay un concepto donde parece que la música pop es el k-pop, pero la verdad es que yo creo que tanto The Beatles como The Rolling Stones es música pop. Yo creo que la música pop, desde Nirvana hasta el 2010 fue bastante perezosa en la evolución, hubo pequeñas cosas que fueron asomando la cabeza y ahí es donde entra el hip hop, que es la última gran herramienta porque vinieron a mostrarnos que se podían hacer canciones con pedacitos de discos o esa forma de producción que hoy en día es todo lo que se hace.

Ganaron la batalla, el pop se mueve gracias a los productores del hip hop…

La verdad es que vinieron a poner las cosas en su lugar. A mí me encanta y lo que me mata, y me la fui perdiendo, es cómo fue evolucionando y ahí es donde nosotros tomamos un montón de cosas porque cuando empezamos a hacer el primer disco, Mariano (Roger) es el último que conocemos y él es el que nos introduce al hip hop ya en el año 90. O sea, cuando nosotros hacíamos Pasto escuchábamos todo el tiempo lo que era la banda de Dr Dre (NWA) aparte de escuchar lo que era Nirvana, otro disco de Metallica, que no nos gustaba tanto, pero estábamos ahí.

Después en Trance Zomba ya se meten en el hip hop a través de El Patinador Sagrado…

Es así. Era lo más bello de todo. La verdad es que escuchábamos Digital Underground, Bela Soul… Era tan refrescante, viniendo sobre todo de la oscuridad de lo que había sido para mí el tecno-pop que para mí era un arte sublime. En lo 90 si seguías siendo oscuro eras un ridículo, en el 76 si seguías con el pelo largo eras un ridículo, en los 80 si no sentías la oscuridad no sentías nada. Ahora todos conviven en cierta forma, excepto estas cosas que sólo entienden los niños y que me encanta a mí. Esta cosa de que exista el trap, me encanta que exista algo que se expanda como un virus y yo no lo pueda entender. Durante el año 2000 éramos una banda que tenía 10 años y yo quería ser, no te digo considerado una banda antigua, pero sí quería que pase esto que pasa: que haya como un choque generacional que yo no lo pueda comprender, más allá de que yo pueda seguir desarrollando una carrera o convertirme en un clásico, después tratar de ponerte el desafío de entretener o hacer un show para 20 mil personas y lograrlo, tratar de conmover y ese tipo de cosas, lo podés hacer desde diferentes lugares. La música fue tomando un lugar y fue encontrando un lugar fuera de todo. En definitiva, más allá que el ejercicio de ser músico está muy vapuleado, muy intermediado, es bastante cruel: es muy cruel cómo el universo digital divide las ganancias, siempre está sujeto a un montón de situaciones donde el dinero cae en cuentagotas. Pero bueno, uno va encontrando distintas cosas y más allá que la industria siempre intenta manejar toda la situación, la música se abre lugar sola. O sea, cómo Paulo Londra, cómo Duki, cómo Wos, cómo Pakito Amoroso y Ca7riel logran un lugar en este universo nuevo, es algo que no la vio nadie.

Solamente los chicos que estaban en las plazas haciendo freestyle.

Eso es rock. Puedo estar usando un nombre antiguo, pero: ¿Por qué no lo voy a poder usar, si soy del siglo pasado?

Ocurre que la cultura rock es sincrética, sino estaríamos escuchando Chuck Berry…

Exacto. Ese fenómeno, eso es lo que es rock para mí y me encanta. Con las diferencias de todo porque las épocas son diferentes, todo es diferente. Este momento se pone exclusivo al punto que es cero inclusivo, o sea: o tenés 20 años o no entendés nada. Me encanta, me hace pensar en los discos de Los Sex Pistols, en esa cosa que si estabas en el 76 te gustaba Pink Floyd y Sex Pistols te parecía algo banal. Sin embargo, Sex Pistols le estaba enseñando a la gente lo que es una actitud adolescente real y cómo estar en contra de todo.

Van a cerrar La Nueva Generación, ¿se sienten referencia de todo esto que está pasando? 

No estoy seguro que nos tengan como referencia. Al ser buscadores de belleza, de entender y creer que la música puede evolucionar y mirar hacia el futuro, creo que en la carrera de alguno de estos chicos algo podemos haber influenciado. El otro día nos encontrábamos con el Duki y me cantaba Risa, por ejemplo. Se sabe la letra entera. Después también te das cuenta que su música va totalmente hacia otro lado y eso es lo que a mí me encanta. En este momento tengo gran admiración por la gente que sigue su capricho y no le rinde culto a nadie. Odio las tradiciones, me parece una falta de imaginación caer siempre en los mismos lugares y sentir que uno tiene que rendir pleitesía a algún tipo de música antigua. Me parece genial que la música actual sea una total falta de respeto al rock, eso es rock.

Hablando de época, cada música es hija de un tiempo y una tierra. En este momento el feminismo logró plantar banderas. ¿Te gusta que se empiece a visibilizar esta lucha? 

Estoy a favor de toda forma de feminismo, como siempre. Estoy a favor de todo lo que nos mejore como sociedad. Me encantaría que haya más sociólogos en la política, no tanto abogado, como para entender todo el desastre que ha sucedido entre sexos.  Estoy completamente a favor que en este momento hablen las víctimas, lo eternos callados.

Por Santiago Ramos para GAMBA.FM

 

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