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Entrevistas

Te presentamos a Guacho Bleu

Guacho Bleu es antimúsico y antiproductor. Se crió en Ramos Mejía, Buenos Aires, donde actualmente reside. Pasó por bandas de hardcore y punk durante la adolescencia, y actualmente canta y toca en la banda new wave Saudades. El proyecto solista surgió como ayuda para lidiar con la crisis existencial que afrontó en el año 2015, y para darle espacio, a su vez, a su costado más pop y R&B. Criado a base de The Beatles, música afroamericana y cumbia vieja. Guacho Bleu es la búsqueda de homologar lo simple con lo complejo, lo mundano con lo trascendental, de bajar la torre de marfil a las piñas.

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Pepsi Fría & Antiácidos es el nuevo disco y destaca la imposibilidad de sentir esas sensaciones gracias a la adultez, la ansiedad y a los cambios bruscos del mundo materialista en el que transitamos. Para el artista es crucial que todas estas barreras no lo lleven a un proceso de adormecimiento de su «sentir en sí», llevándolo a la pérdida de sí mismo. Este primer trabajo discográfico lucha contra esto, el factor clave para el es mantener esa llama siempre encendida y dispuesta a recibir momentos climax que la fortalezcan. El álbum también habla acerca de la nostalgia alegre tras la gran experiencia, el bajón con los amigos tras la noche épica y el atardecer eterno de los paisajes que uno deleita. Aquí una entrevista con el músico.

Te Considerás antimúsico y antiproductor, ¿podrías definir estos conceptos?

Creo que en ambos casos tiene que ver con que mi aproximación a la música y la producción siempre fue desde una especie de lateralidad. No tengo una instrucción muy académica en ninguna de las dos y todas las técnicas o conocimientos que puedo sacar de ambas como disciplinas, para mí son herramientas a favor de algo que está por encima de eso. Está buenísimo aprender y saber cada vez mas, no es que no haya que estudiar, al contrario, estoy estudiando a mi manera y pienso seguir estudiando siempre. Pero en mi caso, todo ese conocimiento está en función de algo que a mí me importa mas, que es comunicarme con otras personas y darle sentido a la realidad. Capaz en un momento me re cebo con teoría armónica y trato de usar eso para armar cosas, y quizás al otro día me pinta otra y no tengo idea de qué progresión estoy tocando y no me importa saberlo. Con la producción es lo mismo, capaz con un tema se me mete en la cabeza que quiero que suene de «X» manera y me obsesiono leyendo para ver cómo sacar eso que quiero, y al otro día agarro otro tema y termino grabando las tomas de voz con el celu y haciendo todo mal. La música, como toda disciplina, tiene sus ruteos y sus lógicas o mapas de cómo llegar a las cosas y esta buenísimo saberlas porque te ahorra tiempo, porque cuando te negás al conocimiento estás volviendo a empezar algo que capaz a la humanidad le tomó 1500 años darse cuenta y claramente vos no lo vas a sacar por tu cuenta. El problema, para mí, con esos mapas es cuando en vez de servirte para llegar al lugar que querés, se transforman en un limitante, «no te salgas del mapa porque si no está todo mal». Eso es lo que trato de evitar.

¿Cómo surgió Pepsi fría y antiácidos? ¿Qué intentás transmitir este, tu primer disco solista?

Surgió en un período en el que estaba aferrándome muy fuerte y con poca fuerza a algo que estaba perdiendo lentamente por culpa de mis miedos y las expectativas externas, y que si lo perdía, mi vida se hubiese vuelto un sinsentido. Estaba como la escena horrible esa de Mufasa cuando esta por caerse del barranco a la estampida de ñus, y se agarra como puede sosteniendo 200kg con una mano y de a poco va perdiendo el agarre. Mufasa se cae porque lo tira el gato de Scar. Yo creo que gracias a Pepsi Fría y el amor de mucha gente de oro, me estoy levantando. Fue un proceso de varios años y había mucho para resumir en pocas canciones, entonces me pasa que quizás hay muchos significados corriendo al mismo tiempo y no termino de explicarme. Pero bueno, ahí está la música para decir lo indecible y ojalá hable mejor que yo.

Tuviste momentos punk hardcore, momentos new wave, ¿antes de crear una canción ya sabés en qué género va a ser hecha? ¿Cómo es ese proceso creativo?

Depende, a veces si, pero por lo general no. Otras veces termino adaptando un poco el tema al mundo del proyecto en el que creo que entraría. Pero trato dentro de lo posible que los temas puedan funcionar en varios géneros, y si un día quiero tocar Odiosamente Bien con un Big Muff y un Mesa Boogie tumbando la casa, se pueda. Por lo general si arranco desde el género es porque quiero tratar de fusionar o meter algo que me guste de ese género en una canción, pero trato de que nunca sea algo muy pre definido, por lo mismo que decía antes, porque si empiezo a ponerme «peros» me ofusco y no termina saliendo nada. Casi siempre todo surge desde el juego, desde el no estar pensando en hacer las cosas, y después sí, trato de ordenarlo y racionalizarlo.

El arte de tapa refleja dos postales diferentes, ¿eso termina de conceptualizar el disco?

Si, la idea con la tapa era conceptualizar este momento de mucho movimiento en el que se estaban gestando internamente un montón de cosas que en algún momento iban a tener que explotar. La foto de arriba la sacó Tomi Pochettino (quien hizo el arte de tapa) en la parte más transitada de Ramos Mejía, mi barrio. Cuando vi esa foto y varias otras le hablé al toque y le dije que quería que laburemos juntos, y cuando tocó laburar la tapa del disco intentamos unir eso a la idea de magma y lava, que ya la habíamos usado como elemento en la tapa del single (Odiosamente Bien). La foto de arriba vendría a funcionar como una especie de superficie cotidiana, todos los ramenses transitamos ese lugar miles de veces en nuestra vida y nos pasaron un montón de cosas ahí, y sobre todo es el lugar de lo cotidiano, por ahí pasa el tren y los bondis que nos llevan a todos al laburo, pero también a los recis, los boliches, etc. de capital. Con Poche tratamos de hacer las cosas en dos instancias: primero intentar entendernos en cuanto al proyecto en gral, y cuáles eran las imágenes y el concepto «Guacho Bleu» en sí, y después tratamos a partir de eso llegar a lo micro, primero con Odiosamente Bien y después con el disco en general. Había muchas cosas que queríamos plasmar al mismo tiempo. Me gusta mucho pensar en imágenes, incluso cuando lo que esté haciendo sea sólo música. Algunas imágenes en el disco se repiten y son casi análogas, no creo que esté del todo logrado, pero en algún momento flashé un poco con lo mántrico, y trate de acercarme a las mismas cosas desde varios ángulos.

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