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Entrevistas

Vic Bernardi sacó un disco para profundizar los sentidos

Vic Bernardi  inicia una nueva etapa musical en su carrera donde no sólo hay mucho para escuchar, sino también es un llamado a los sentidos para profundizar canción tras canción, logrando algo único que permite distinguir a la voz más cálida  de este momento. LOTO, es el fruto de una búsqueda, entre las profundidades del pantano interno, hacia la pureza de una nueva identidad que acaba de nacer. Este trabajo conceptual está inspirado en los siete chakras principales, con sus respectivos colores, cual peldaños del camino del autoconocimiento. Los primeros dos singles fueron: Vencidos, relacionado al chakra de la resiliencia y el color amarillo, y Directo, el cual se relaciona con la sexualidad y el color naranja.

El disco  vino acompañado de un video de la canción Fuego del Aire, representando al primer chakra, que simboliza la raíz y se relaciona con el color rojo. “Loto es fruto de una búsqueda dentro del caos, es el ruido de mi mente impulsado desde mi voz. Es la emoción vocal, humana de una artista que elige el camino más largo, la unidad, la evolución», dijo la cantante con respecto al material.

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El álbum está compuesto por siete canciones y un interludio. Con producción de Facundo Yalve “EVLAY” (nominado como “Productor del año” en los Premios Gardel). En LOTO se suman tres grandes voces femeninas Malena Villa, Maia Mónaco y Esmeralda Escalante que junto a Vic generan una mixtura única e irrepetible en cada canción. En esta entrevista conocemos más sobre esta obra de autoconocimiento.

Resiliencia y sexualidad son dos temáticas profundas, ¿cómo entendés cada uno de estos conceptos?

La resiliencia para mí es parte del crecimiento espiritual, aceptar aquello que quizás nos lastimó o nos hizo sufrir y abrazarlo a pesar de todo, hacer de aquello que te dañó una parte tuya, un motor para seguir. Yo siempre digo que Loto fue una de mis tristezas y hay una frase de un poeta que dice que “ La belleza es la verdad, y la verdad es la belleza y eso es todo lo que podemos y sabremos de la tierra” Loto fue una verdad, una tristeza y esa tristeza es belleza. Esa tristeza es un disco. Es arte, un arte que está hecho para acompañarnos, para crecer, para amar, para recordar, para coger, para aceptarnos tal cual somos. Es resiliencia en su máxima expresión auditiva, vocal y sensorial. Y con respecto a la sexualidad, no tengo mucho para decir, sólo que es importante con quien lo hacés, ¿por qué? Bueno las relaciones sexuales literal y metafóricamente se puede clasificar como un acto de conexión, es el acto de enchufarse, de enchufarnos. Y hay enchufes que te pueden quemar la compu y otros que te la pueden cargar. Las energías se pasan a través del coito. Hay que ser conscientes de eso.

 Maia Mónaco, Esmeralada Escalante y Malena Villa hacen feats con vos, ¿qué buscaste en cada una de ellas? ¿Sentís que los temas o el interludio te pedían su participación?

En Esme su dulzura para cantar una de las canciones más delicadas del disco. En Malena, su onda, ella es súper canchera cuando canta. Y bueno Sombra es un tema que necesitaba de esa energía. Y de Maia qué decirte, es pura paz, puro amor. Tiene una energía muy especial me encanta tenerla en el disco.

¿Por qué elegiste a Facundo Yalve en la producción? ¿Qué te aportó?

A Facu lo elegí por que fue el productor con el que sentí que iba a poder experimentar sacarle una sonoridad distinta a mis canciones. Pero también lo elegí porque es un artista. Deja su impronta. En el disco no está solo mi espíritu si no que también el de él.

¿Podrías definir las siguientes tres experiencias distintas de shows en vivo: abrir para Paul, tocar en GRL PWR y tocar en Cosquín Rock?

Abrir para Paul fue un sueño, literalmente un sueño, a veces pienso si fue parte de la realidad o no. Cuando lo confirmo me sigo emocionando como la primera vez que me enteré que iba a tocar antes que él en el campo de Polo. Canté para 60 mil personas, fue una experiencia de otro mundo. Reviví el primer sentimiento que tuve a los nueve años cuando comencé a cantar. Podría decirse que renació mi ilusión, mis ganas de soñar, de creer en que todo aquello que me proponga se va a cumplir. Por otro lado tocar en el Cosquín Rock fue otra gran experiencia. Es el primer festival grande al que asistí. El GRL PWR fue un show hermoso y muy especial porque nunca antes vi a tantas mujeres juntas en un evento musical. A veces me pongo triste por que me encantaría que suceda más. Es triste que uno se ponga una bandera y se le cierren puertas por qué los que manejan los hilos son hombres. Pero bueno. Para adelante siempre, por más festivales como ese o como el Dilda, que armaron una edición en el verano donde, por ejemplo, tocó Barbi Recanati que es una genia.

Por Santiago Ramos 

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